LO QUE CREEMOS

De la serie: Octubre 7, 2014 Compartelo:

¿Qué es la salvación?

Dios sabía que la humanidad pecaría y necesitaría ser reconciliada con Él. En el centro del plan de Dios para reconciliar a la humanidad pecadora con Él mismo está el mediador Jesucristo (ver 1 Timoteo 2:5-6). La palabra Salvación se define como“liberación del poder y efectos del pecado”. Todos hemos pecado (ver Romanos 3:23) pero no podemos salvarnos a nosotros mismos porque sólo una persona sin pecado puede salvar a un pecador. La Biblia nos dice que Jesucristo murió por los pecadores (ver 1 Timoteo 1:15 y Romanos 5:6-8) Provisión para la salvación Ciertas condiciones eran necesarias para que la salvación estuviese disponible para la humanidad: La muerte de Jesucristo; la resurrección de Cristo (ver 1 orintios 15:3-4); la ascensión de Cristo (Marcos 16:19); y la exaltación de Cristo (Hechos 2:33; 1 Pedro 3:22; Hebreos 1:3).

El proceso de la Salvación: El papel de Dios

En la parte divina de la salvación, Dios, en su soberanía actúa para asegurar la salvación para todos los pecadores, a través de:

Elección: Por Gracia Dios escogió la salvación en Cristo para aquellos que Él sabía que lo aceptarían (ver Efesios 1:4-5) El apóstol Pablo dijo: Porque a los antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29)

Regeneración: Dios nos vivifica en Cristo, permitiéndonos experimentar un nuevo nacimiento (ver Juan 3:33) Sin un nuevo
nacimiento estamos “muertos en delitos y pecados” (Efesios 2:1)

Justificación: Cuando Dios nos justifica nos declara inocentes delante de Él y abona toda la justicia de Cristo en nuestra cuenta. La
justificación representa tanto el perdón de nuestros pecados como la justicia que Él nos da (ver Romanos 3:28, 5:1)

Adopción: Adopción quiere decir “Colocar a un hijo”. Dios nos da los derechos completos de la herencia en Su familia como si hubiésemos nacido en ella (ver Gálatas 4:4-5, Efesios 1:5). Porque somos hijos de Dios podemos llamarle Abba Padre , es decir “Papito” (Romanos 8:15). Como hijos de Dios podemos tener la confianza de que nos entiende, nos cuida y nos bendice.

Santificación: Cuando nos hacemos cristianos Dios nos santifica, es decir, nos separa o nos aparta para Él, en posición y práctica, esto de manera permanente. (1 Corintios 6:11, 2 Tesalonicenses 2:13). Por medio de la santificación nos volvemos más y más como Jesús por la obra del Espíritu Santo.

El proceso de la Salvación: El papel de la humanidad

Así como hay una parte divina en la salvación, también hay un lado humano que se manifiesta por medio del “libre albedrío”:

La fe y el creer : Reconocer a Jesucristo, no sólo con nuestra cabeza, sino también con el corazón (ver Juan 3:18; 5:24; 6:47; Romanos 10:9). La fe es una confianza firme, involucra nuestro intelecto, emociones y voluntad propia (ver Marcos 4:16-17; Romanos 10:9, 17; Efesios 2:8-9; Hebreos 11:1, 6)

Aceptación: El creer en Jesucristo y una fe verdadera nos llevan a aceptar y confesar a Jesucristo como Señor (ver Romanos 10:9-10). El apóstol Juan confirma esto cuando escribe “Mas a todos los que le recibieron, los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12)

Arrepentimiento: Esto es un sincero y completo cambio de mente y corazón frente al pecado (ver Salmo 51:3; 2 Pedro 3:9). No sólo debemos dejar nuestro pecado, sino que también debemos regresar a Dios (ver Hechos 3:19; 26:18; 1 Tesalonicenses 1:9)

El resultado de la salvación

Dios nos creó y Cristo nos compró para que podamos conocerle, caminar con Él y glorificarle (ver Efesios 1:11-12). También quiere que llevemos mucho fruto (ver Juan 15:8; 13:34-35) mientras invertimos nuestra vida en su servicio (ver Mateo 16:24-26; Gálatas 6:10)

Llevamos fruto ganando a otros para Cristo y ayudándoles a crecer espiritualmente (ver Romanos 1:13; Proverbios 11:30); compartiendo nuestras bendiciones con otros (ver Filipenses 4:17); adorando y agradeciendo a Dios (Hebreos 13:15) y por medio de nuestra conducta y carácter, viviendo vidas transformadas (Gálatas 5:22)

Algunas personas creen que porque han orado “para recibir a Cristo” pueden vivir como mejor les plazca, pero la salvación se manifiesta a través de una vida transformada (2 Coritntios 5:17) y motiva a los creyentes a seguir el propósito de Dios para sus vidas.

¿Qué es la Biblia?
La Biblia es un libro de historia, ciencia, poesía y conducta humana, pero aún más importante que eso, es una historia de amor que revela el corazón de Dios por medio de la persona de Su Hijo, Jesucristo.

La Biblia: Única
Fue escrita a lo largo de un periodo de mil quinientos años, por más de cuarenta autores, en tres idiomas diferentes y en tres distintos continentes. A pesar de eso, en vez de contradecirse entre sí, los escritores mantienen una perfecta coherencia histórica, moral, profética y teológica. Escribieron con armonía y continuidad desde Génesis hasta Apocalipsis.

La Biblia: Inspirada por Dios
Fue escrita por personas bajo la inspiración de Dios (ver 2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:16). En otras palabras, Dios usó las personalidades y características de cada uno de los autores bíblicos, para traer Su Palabra.

La Biblia: Para ser leída y estudiada
Estudiar la Biblia es algo absolutamente necesario para el cristiano. Jesucristo dijo “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). La enseñanza sistemática de la Biblia es imposible sin su estudio sistemático. No solo debemos exprimir unos cuantos versículos en nuestra lectura diaria de la Biblia, ni estudiarla solo cuando vamos a compartir un pasaje. Necesitamos sumergirnos diariamente en la Palabra de Dios, como lo hacía la gente de Berea (ver Hechos 17:11)

La Biblia: Enseña
Para construir la maqueta de un modelo de avión debemos seguir las instrucciones, sólo así el producto final se verá como en la fotografía de la caja. De la misma manera, necesitamos seguir el manual de instrucciones de Dios para la vida: la Biblia; solamente entonces nuestra vida reflejará a Jesucristo. La Biblia dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16)

La Biblia: da Esperanza
La Biblia fue escrita “…para nuestra enseñanza (…) a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4). Hallamos esperanza al aprender de Dios, de Sus caminos y de Sus planes para nuestra vida. Cuando descubrimos las promesas de Dios, reconocemos que vivir es más que simplemente existir. Descubrimos que hay vida más allá de esta vida. A través de la Biblia, obtenemos esperanza, aliento, consuelo, fuerza, sabiduría y mucho más. Lo mejor de todo es que entendemos cómo conocer a Dios personalmente y cómo vivir para Él en santidad.

La Biblia: da Dirección
Para encontrar el camino en la oscuridad es necesaria una lámpara; solo así podemos ver claramente y evitar tropezar. El salmista describió a la Palabra de Dios como “Lámpara a mis pies y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Mientras permitamos que la Biblia guíe nuestra vida evitaremos tropezar y caer. Si quieres ser sabio: lee la Biblia. Si quieres estar seguro: créele a la biblia. Si quieres estar bien: obedece a la Biblia.

¿Qué es la oración?
El mayor privilegio que el cristiano tiene es el privilegio de la Oración. No solo es un privilegio, sino también es una responsabilidad del creyente. Jesús dijo que era necesario “orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1)

La Oración, simplemente, es hablar con Dios, dejándole saber nuestras preocupaciones y peticiones. Cuando oramos admitimos nuestra necesidad de Dios y nuestra total dependencia de Él. Sólo a través de una relación con Cristo tenemos acceso a Dios (ver 1 Timoteo 2:5); Nos acercamos a Dios en el nombre de Jesús, no en nuestro propio nombre.

La Oración no es la forma de obtener lo que deseamos de Dios, sino que es el conducto por el cual nosotros dejamos que Dios nos dé lo que nos quiere dar. Al respecto de la oración Billy Graham dijo: “La Oración es una cuerda que mantiene a Dios y al hombre unidos; pero no atrae a Dios hacia nosotros, sino que lleva a los hombres hacia Dios”.

¿Porqué orar?
Debemos orar porque Dios lo mandó (ver 2 Crónicas 7:14, Lucas 18:1). A través de la oración recibimos cosas (ver Santiago 4:2), experimentamos la plenitud de gozo (Juan 16:24) y encontramos ayuda en tiempos de necesidad. La Oración es la cura para la preocupación (ver Filipenses 4:6; 1 Pedro 5:7) y también nos ayuda a resistir a la tentación (ver Mateo 26:41).

¿Cuándo debemos orar?
Debemos orar siempre. La Biblia nos instruye a “orar sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). El apóstol Pablo exhortó a los creyentes a orar “en todo tiempo con toda oración y súplica” (Efesios 6:18).

Tipos de oración

Alabanza y adoración
Por medio de la alabanza y la adoración reconocemos la bondad de Dios. Debemos reconocer que cuando oramos entramos a la presencia de Dios (ver Mateo 6:9). La Oración nos lleva directamente al trono de Dios. Cuando reverenciamos al Señor, al tener comunión con Él en oración, nuestra relación se hace más íntima y nuestro amor más tierno.

Confesión y arrepentimiento
La confesión y el arrepentimiento son prerrequisitos para acercarnos a Dios. La Biblia nos asegura el perdón si confesamos nuestros pecados a Dios. Jesús dijo: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).

Agradecimiento
Necesitamos recordar siempre lo que Dios hizo por nosotros y darle gracias por ello. Debemos agradecerle en los tiempos buenos tanto como en los tiempos malos “dando siempre gracias por todo…” (Efesios 5:20). También debemos hacer nuestras peticiones “con acción de gracias” (Filipenses 4:6.

Súplica
Los creyentes debemos orar por nuestras necesidades personales y pedirle ayuda a Dios en las cosas diarias. Nunca debemos creer que nuestras peticiones son muy pequeñas o muy grandes para traerlas delante de Dios. Como cristianos debemos orar por todo estando seguros de que Dios nos escucha, se preocupa por nosotros y actúa a nuestro favor.

Intercesión
El interceder significa orar a favor –y por-otras personas (ver 1 Timoteo 2:1). Las personas pueden evitar que les hablemos de Cristo, pero no pueden evitar que oremos por ellos. Debemos orar por nuestra familia, amigos, líderes cristianos, por nuestro país, y por todo lo que Dios ponga en nuestro corazón. Debemos orar por ellos tan seriamente como lo hacemos por nosotros mismos.

¿Qué pasa si no oramos?
El descuidar la oración es pecado. El profeta Samuel dijo: “lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros” (1 Samuel 12:23). Jesucristo habló sobre la “necesidad de orar siempre y no desmayar” (Lucas 18:1).

D.L. Moody resumió la necesidad de orar de esta manera: “Jesús nunca enseñó a sus discípulos a predicar, solo a orar”.

¿Qué es la Cena del Señor?

La Cena del Señor, a menudo llamada “Santa Cena”, es una conmemoración en la que los cristianos nos identificamos con la crucifixión del Señor Jesús (ver 1 Corintios 10:16; 11:20). Es un tiempo en el que loscreyentes recuerdan el cuerpo molido del Señor y Su Sangre derramada por todas las personas (ver Lucas 22:19-20)

Jesucristo instituyó la Cena del Señor en la víspera de su muerte cuando celebró la cena de Pascua con sus discípulos (ver Mateo 26:26-29;Marcos14:22-25;Lucas22:14-20;1Corintios11:23-25)

Significado y simbolismo

Antes,en la Cena del Señor,se servía pan y vino. Actualmente muchas iglesias,incluida la nuestra,usan galletas y jugo de uva.El pan simboliza el cuerpo de Cristo, que fue golpeado y molido por nosotros y murió por los pecados de la humanidad. La copa de vino simboliza Su sangre, que fue derramada por nosotros como pago por nuestros pecados (ver Juan 10:17-18; Efesios1:7; Romanos5:8-9)

Requisitos para celebrarla

Todo el que participa de la Cena del Señor debe en primer lugar ser un creyente. Jesús mandó celebrar la Cena del Señor a sus discípulos (Mateo 26:26); por tanto, la persona debe haber puesto su fe en Jesús para salvación antes de participar de la Cena del Señor.

Además de ser un creyente,debemos preparar nuestro corazón para tomar la Cena del Señor. Pablo instruyó a los creyentes a no tomar del pan o beber de la copa indignamente(1 Corintos 11:27)

Por tanto, debemos examinar nuestra vida y ver si hay algún pecado sin confesar. Pablo nos recuerda “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo…” (1 Corintios 11:28) para no traer juicio sobre nosotros. Al ponernos a cuentas con Dios, a través de la confesión de nuestros pecados (ver 1 Juan 1:9), estamos listos para participar de la Cena del Señor de una manera digna.

El significado de la Cena del Señor,hacia el pasado

La Cena del Señor es un tiempo para ver hacia atrás recordando la muerte del Señor en la cruz. Su muerte fue más que una simple muerte expiatoria, fue una muerte sustituta. Cristo murió en nuestro lugar para que nosotros podamos vivir. Él tomó nuestros pecados sobre sí mismo para que podamos recibir Su justicia (2 Corintios 5:21)

El significado de la Cena del Señor,hacia el presente

La Cena del Señor es un tiempo para mirar hacia dentro de nosotros,considerar nuestras vidas a la luz de nuestra profesión de fe. Mientras celebramos la Cena del Señor debemos darle gracias por nuestra salvación y por el privilegio de ser suyos.

El significado de la Cena del Señor,hacia el futuro

La Cena del Señor es también un tiempo para mirar hacia el futuro y hacia la segunda venida de Jesucristo. Pablo dijo que “todas la veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga” (1 Corintios 11:26). La Cena del Señor es una sombra de la gran cena por venir en las bodas del cordero (Apocalipsis 19)

Actualmente, estamos entre los dos eventos más importantes de la historia de la humanidad: La primera y la segunda venida de Jesucristo. Cuando celebramos la Cena del Señor, como cristianos, nos conectamos a ambos acontecimientos.