9. Riesgos a evitar

31. Malinterpretar el texto

Una buena interpretación requiere una buena comprensión del pasaje bíblico. Es por esto que leer correctamente es fundamental en el estudio de la Biblia.

Si Jesús dijo:

“Yo soy el camino”
Juan 14:6

pero yo leo equivocadamente “yo soy un camino” corro el riesgo de malinterpretar el pasaje.

Pablo escribió:

“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero”
1 Timoteo 6:10

pero si leo “raíz de todos los males es el dinero”, estoy leyendo de forma incorrecta el pasaje.

Estas son ejemplos de como una mala lectura nos lleva a una comprensión incorrecta del texto y por lo tanto a una interpretación equivocada. Esto nos recuerda lo que hemos aprendido acerca de la importancia de observar correctamente un pasaje de la Biblia.

Una buena comprensión lleva a una buena interpretación.

32. Distorsionar el texto

Uno de los riesgos que debemos evitar al interpretar la Biblia es forzar un pasaje y cambiar su significado. Algunas de las razones por las que podemos vernos tentados a distorsionar un texto son para nuestra propia conveniencia.

Pedro advirtió de personas en su época que hacían esto con las cartas de Pablo.

“En todas sus cartas se refiere a estos mismos temas. Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás Escrituras, para su propia perdición.”
2 Pedro 3:16

Al parecer, estos hombres habían distorsionado la enseñanza de la gracia y libertad que Pablo enseñaba para justificar un estilo de vida inmoral. Estos hombres más bien son esclavos de su estilo de vida corrupto.

Una cosa es luchar con la interpretación de un pasaje bíblico y otra muy diferente es distorsionar su significado.

Interpretar la Biblia es un asunto serio y debemos hacerlo con cuidado.

33. Relativismo

Algunas personas abordan las Escrituras asumiendo que la Biblia cambia de sentido a medida que cambia el tiempo. Asumen que el texto significó una cosa cuando fue escrito y otra cosa distinta el día de hoy.

Un ejemplo sería pensar que, para los primeros cristianos, la resurrección de Jesús era un hecho histórico. Pero que, para nosotros, el día de hoy lo entendiéramos sólo como una resurrección espiritual y no como un hecho histórico. Esto es cambiar el sentido de un pasaje y, sin duda, nos llevará a una interpretación relativista de las Escrituras.

Es cierto que un pasaje puede tener múltiples aplicaciones. Pero en cuanto a la interpretación un pasaje tiene un solo significado, que es el que le dio el autor original.

Al estudiar la Biblia, nosotros debemos descubrir el sentido original del mensaje si deseamos comprenderlo apropiadamente.

34. Subjetivismo

Muchas veces toleramos una forma de misticismo en la lectura de la Biblia que no permitiríamos en otras esferas de nuestra vida. Cuando leemos, esperamos alguna especie de confirmación emocional. Ahora bien, no hay nada de malo con involucrar nuestras emociones en respuesta a lo que leemos en la Biblia pero, como hemos aprendido, el significado del texto está en el texto mismo y no en nuestra respuesta subjetiva.

Sin duda, hay lugar para tener una experiencia emocional pero también debemos involucrar nuestra mente. El Señor Jesús dijo que el mayor mandamiento es:

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
Marcos 12:30

Si queremos interpretar correctamente la Biblia debemos usar tanto nuestra mente como nuestro corazón. La Biblia no da sus frutos al haragán y eso incluye al haragán intelectual.

Así que preparémonos para ejercitar nuestra mente.

35. Confianza excesiva

En el estudio bíblico, así como en la vida, el orgullo llega antes de la caída. La confianza excesiva nos puede hacer arrogantes y poco dóciles. Algunos de los peores abusos doctrinales ocurren cuando alguien se establece como autoridad definitiva del texto bíblico.

Así que necesitamos acercarnos con humildad al estudio de la Biblia. No deberíamos pensar que por pasar 45 minutos estudiando un pasaje obtendremos todas las respuestas que buscamos.

Eso no quiere decir que no obtendremos respuestas o que no llegaremos a alguna conclusión acerca del texto sino que con humildad debemos reconocer que no tenemos un conocimiento exhaustivo de la Biblia.

36. El justo desacuerdo

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”
2 Timoteo 2:15

Si bien, en última estancia, cada pasaje bíblico tiene solo una correcta interpretación, es posible encontrar a dos cristianos en desacuerdo respecto a cuál es la correcta interpretación. Las diferencias en la interpretación están bien mientras que comprendamos que el conflicto no está en el texto, sino en nuestro entendimiento limitado del texto.

También necesitamos conservar el derecho de estar en desacuerdo los unos con los otros, siempre que mantengamos la responsabilidad de permanecer fieles a lo que el texto nos dice.